Cómo fijar el descuento sobre PVP sin quemar tu marca
Liquidar al 15 % del PVP no daña la marca por sí solo: lo que la daña es dónde aparece después. Cómo separar la decisión de precio de la de canal.
Publicado el 22 sept 2026 · 5 min de lectura
El descuento sobre PVP no es lo que erosiona una marca: lo que la erosiona es que el producto aparezca rebajado donde lo ven tus clientes y tus distribuidores. Son dos decisiones distintas y conviene tomarlas por separado, en este orden: primero el canal, después el precio.
Primero decide el canal
Define dónde estás dispuesto a que acabe la mercancía: exportación, bazar, outlet físico, canal promocional o venta online. Esa decisión determina qué compradores pueden entrar, y con ellos la horquilla de precio realista. Hacerlo al revés —fijar precio y luego intentar restringir el canal— acaba en lotes publicados durante meses sin una sola oferta.
Después calcula el descuento
- Parte del PVP de referencia real, no del de catálogo si nunca se vendió a ese precio.
- Aplica la horquilla propia de la condición del lote.
- Ajusta a la baja por cada restricción de canal que añadas.
- Compara el resultado con tu precio suelo: si queda por debajo, revisa la restricción, no el precio.
Publicar el PVP de referencia y el descuento resultante ayuda al comprador a calcular margen. Ocultarlo no protege la marca: solo hace que estime a la baja.
La identidad del vendedor
Hay un tercer elemento que suele preocupar tanto como el precio: que se sepa quién liquida. Publicar bajo un alias del tipo "fabricante textil de Valencia" y revelar la identidad solo a compradores verificados permite sondear el mercado sin que la operación se comente en el sector antes de existir.
Preguntas frecuentes
- ¿Liquidar stock daña la imagen de marca?
- No por el descuento en sí, sino por el canal donde acaba el producto. Con restricciones de canal claras y la identidad del vendedor reservada hasta la verificación, el impacto sobre la marca es mínimo.
- ¿Debo publicar el PVP de referencia del lote?
- Sí. Es el dato con el que el comprador calcula su margen. Sin él, estima a la baja y su oferta será peor.